India lanzó este martes una ofensiva aérea denominada Operación Sindoor, dirigida contra nueve objetivos en territorio paquistaní y en la región de Cachemira bajo control de Islamabad. Según el Ministerio de Defensa indio, los ataques fueron una respuesta directa al atentado perpetrado el pasado 22 de abril en la localidad de Pahalgam, que dejó 26 muertos, en su mayoría turistas hindúes.
Las autoridades indias afirman que los misiles fueron dirigidos exclusivamente contra instalaciones utilizadas por grupos militantes como Lashkar-e-Taiba y Jaish-e-Mohammed, evitando estructuras militares paquistaníes y zonas densamente pobladas. No obstante, el gobierno de Pakistán denunció que algunos de los misiles alcanzaron áreas civiles, incluyendo una mezquita en Bahawalpur, donde al menos ocho personas murieron y otras 35 resultaron heridas.
En represalia, Pakistán anunció el derribo de cinco aeronaves indias y un dron, además de calificar los ataques como un “acto de guerra”. Desde entonces, se han intensificado los intercambios de fuego a lo largo de la Línea de Control, con víctimas reportadas en ambos lados de la frontera.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a la calma y al diálogo, mientras que líderes de EE. UU., China y la Unión Europea han llamado a la moderación. India y Pakistán, ambas potencias nucleares, ya han suspendido varios acuerdos bilaterales clave y cerrado sus espacios aéreos.
Esta escalada es la más grave entre ambos países desde 2019 y representa un nuevo capítulo de tensión en la larga disputa territorial por Cachemira.








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